domingo, 16 de marzo de 2014

Charla sobre teatro. Federico García Lorca.


"Queridos amigos: Hace tiempo hice firme promesa de rechazar toda clase de homenajes, banquetes o fiestas que se hicieran a mi modesta persona; primero, por entender que cada uno de ellos pone un ladrillo sobre nuestra tumba literaria, y segundo, porque he visto que no hay cosa más desolada que el discurso frío en nuestro honor, ni momento más triste que el aplauso organizado, aunque sea de buena fe.

Además, esto es secreto, creo que banquetes y pergaminos traen el mal fario, la mala suerte, sobre el hombre que los recibe; mal fario y mala suerte nacidos de la actitud descansada de los amigos que piensan: "Ya hemos cumplido con él".

Un banquete es una reunión de gente profesional que come con nosotros y donde están, pares o nones, las gentes que nos quieren menos en la vida.

Para los poetas y dramaturgos, en vez de homenajes yo organizaría ataques y desafíos en los cuales se nos dijera gallardamente y con verdadera saña: "¿A que no tienes valor de hacer esto?" "¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje ?" "¿A que no te atreves a contar la desesperación de los soldados enemigos de la guerra?". Exigencia y lucha, con un fondo de amor severo, templan el alma del artista, que se afemina y destroza con el fácil halago. Los teatros están llenos de engañosas sirenas coronadas con rosas de invernadero, y el público está satisfecho y aplaude viendo corazones de serrín y diálogos a flor de dientes; pero el poeta dramático no debe olvidar, si quiere salvarse del olvido, los campos de rosas, mojados por el amanecer, donde sufren los labradores, y ese palomo, herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido.

Huyendo de sirenas, felicitaciones y voces falsas, no he aceptado ningún homenaje con motivo del estreno de Yerma; pero he tenido la mayor alegría de mi corta vida de autor al enterarme de que la familia teatral madrileña pedía a la gran Margarita Xirgu, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora del papel, con la compañía que tan brillantemente la secunda, una representación especial para verla.

Por lo que esto significa de curiosidad y atención para un esfuerzo notable de teatro. doy ahora que estamos reunidos, las más rendidas, las más verdaderas gracias a todos. Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, ni como estudiante sencillo del rico panorama de la vida del hombre, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado. donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo". No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución.

Yo oigo todos los días, queridos amigos, hablar de la crisis del teatro, y siempre pienso que el mal no está delante de nuestros ojos, sino en lo más oscuro de su esencia; no es un mal de flor actual, o sea de obra, sino de profunda raíz, que es, en suma, un mal de organización. Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación posible.

El delicioso teatro ligero de revistas, vodevil y comedia bufa, géneros de los que soy aficionado espectador, podría defenderse y aun salvarse; pero el teatro en verso, el género histórico y la llamada zarzuela hispánica sufrirán cada día más reveses, porque son géneros que exigen mucho y donde caben las innovaciones verdaderas, y no hay autoridad ni espíritu de sacrificio para imponerlas a un público al que hay que domar con altura y contradecirlo y atacarlo en muchas ocasiones. El teatro se debe imponer al público y no el público al teatro. Para eso, autores y actores deben revestirse, a costa de sangre, de gran autoridad, porque el público de teatro es como los niños en las escuelas: adora al maestro grave y austero que exige y hace justicia, y llena de crueles agujas las sillas donde se sientan los maestros tímidos y adulones, que ni enseñan ni dejan enseñar.

Al público se le puede enseñar, conste que digo público, no pueblo; se le puede enseñar, porque yo he visto patear a Debussy y a Ravel hace años, y he asistido después a las clamorosas ovaciones que un público popular hacía a las obras antes rechazadas. Estos autores fueron impuestos por un alto criterio de autoridad superior al del público corriente, como Wedekind en Alemania y Pirandello en Italia, y tantos otros.

Hay necesidad de hacer esto para bien del teatro y para gloria y jerarquía de los intérpretes. Hay que mantener actitudes dignas, en la seguridad de que serán recompensadas con creces. Lo contrario es temblar de miedo detrás de las bambalinas y matar las fantasías, la imaginación y la gracia del teatro, que es siempre, siempre, un arte, y será siempre un arte excelso, aunque haya habido una época en que se llamaba arte a todo lo que nos gustaba, para rebajar la atmósfera, para destruir la poesía y hacer de la escena un puerto de arrebatacapas.

Arte por encima de todo. Arte nobilísimo. y vosotros, queridos actores, artistas por encima de todo. Artistas de pies a cabeza, puesto que por amor y vocación habéis subido al mundo fingido y doloroso de las tablas. Artistas por ocupación y preocupación. Desde el teatro más modesto al más encumbrado se debe escribir la palabra "Arte" en salas y camerinos, porque si no vamos a tener que poner la palabra "Comercio" o alguna otra que no me atrevo a decir. Y jerarquía, disciplina y sacrificio y amor.

No quiero daros una lección, porque me encuentro en condiciones de recibirlas. Mis palabras las dicta el entusiasmo y la seguridad. No soy un iluso. He pensado mucho, y con frialdad, lo que pienso, y, como buen andaluz, poseo el secreto de la frialdad porque tengo sangre antigua. Yo sé que la verdad no la tiene el que dice "hoy, hoy, hoy" comiendo su pan junto a la lumbre, sino el que serenamente mira a lo lejos la primera luz en la alborada del campo.

Yo sé que no tiene razón el que dice: "Ahora mismo, ahora, ahora" con los ojos puestos en las pequeñas fauces de la taquilla, sino el que dice "Mañana, mañana, mañana" y siente llegar la nueva vida que se cierne sobre el mundo."


Federico García Lorca.


lunes, 3 de marzo de 2014

Saber que estás ahí me hace más fuerte.


Yo sólo quiero hacer saber
amiga estes donde estes que si te falta aliento
yo te lo daré...



Parece mentira cómo 6 años acaban haciendo la vida más fácil. Y el porvenir da menos miedo si sé que vas a cruzar la valla y aparecer por el pasillo cada lunes a las 8.30am después de un anárquico fin de semana en el que me has mandado fotos de cada momento del día.
                Sé que no todo el mundo tiene ese cariño que me das sólo por querer dármelo, por compartir un bollo de chocolate bajo cualquier excusa, por los años que han pasado aguantando al pie del cañón, levantándonos la una a la otra cuando hemos caído, o cayendo las dos al suelo muertas de risa con una copa derramada encima del vestido. Por los pocos kilómetros que hacen que no me harte de ti hasta mandarte a la mierda, por lo que me das, por lo que te doy, por lo orgullosa que me siento de ti y, sobre todo, por lo mucho que se me llena la boca cuando digo que eres mi punto más fuerte.

                Conviertes en buen augurio un martes 13, en mis días de autodestrucción eres el único perro que me ladra o que me hace reír a carcajadas, detectas un mal día aún recién levantada, eres la psicóloga sin título que me psicoanaliza y me repite una y otra vez el “te lo dije” que tanto me jode y que tanto echo de menos cuando no lo haces, me dices la verdad que duele y aún así, haces que duela menos haciéndome saber cuan presente estás.

                Eres la amistad que contradice, que me rebate y me grita lo equivocada que estoy aunque tenga parte de razón, buscas lo mejor para mí y lo peor es eso, que me conoces tanto, que sabes qué es lo que me beneficia. Y en tanto que tú lo sabes, el conocimiento se hace común: sé lo mucho que te gusta el chocolate, que odias que te toquen el pelo, el número de brotes de conjuntivitis que has tenido, cual es la rodilla mala, que no te gusta leer, la tirria que te da que te toquen la cicatriz, cuándo te vas a poner eskizo y cuando no, que si te tocas la clavícula estás atacada de los nervios, los pasos de baile estrella, los estornudos, si te pasa algo según cómo hables por el WhatsApp y la cantidad exacta de cerveza que te hace falta hasta poner la sonrisilla esa de que vas medio tocada.

                Esta vida es un juego de apariencias, ya lo sabes, pero, entre nosotras, las apariencias son inútiles si retiras las nubes de mis días grises aunque a través de la ventana parezca que luce el sol.

Dicho esto, hoy hay 6 motivos más por los que darte las gracias, por los seis años que llevamos aguantándonos, porque el tiempo pase y nos veamos crecer, porque me sigas haciendo la vida más fácil muchos años más. 




Si yo, tú; si tú, conmigo.

sábado, 15 de febrero de 2014

Así pasaron 6 años.




                Me hicieron falta seis años de experimentación para llegar a la conclusión final en 5 minutos. Seis años de odisea, de encontrarme sola frente al peligro que significaba tu boca, seis años que pasé convenciéndome de que eras tú y no otro, buscándote en otras pieles, buscando tus ojos allá dónde iba, deseando encontrarte en la calle, esperando a que te subieras en la siguiente parada del autobús.
                Pero hoy, un día después del 14 de febrero, sigo sin compartir un café contigo en San Valentín, porque lo nuestro era un Sin Valentín, una dejadez pero constante sed del otro, un romance efímero media hora antes de que el bus saliera. Fuimos como dos extraños, donde uno quería y otro se dejaba querer, lo normal ¿no? Hasta que quien se dejaba querer, se dio cuenta de cuánto quería y quien quería, ya ni siquiera se dejaba querer, porque habíamos tocado más fondo que el Titanic y, evidentemente, no éramos ni Jack ni Rose, ni lo fuimos nunca. Simplemente naufragamos y no opusimos ninguna resistencia.
                Pienso en ti, si, pero no te busco en otras pieles, ni busco tus ojos, ni frecuento las calles de siempre porque no quiero encontrarte, fíjate, ni siquiera miro a la puerta del bus a ver si te subes en la parada. No sé si será por el miedo a verte con otra que no sea yo, o por la falta de ganas de hacerte feliz, o porque no quiero aproximarme al acantilado de esos ojos marrones otra vez.
                No quiero que me llores, no busco que me busques, ni que quieras subir conmigo al mismo autobús, odia a quien quisiste o a quien te quiso, porque tomé la decisión menos acertada y más sensata en el momento menos oportuno, pero era el momento perfecto. Te diría que no te quise, pero lo hice; que no tuve celos, pero quería matar a toda la que se te acercaba; que nunca te haría daño, pero también lo hice. Sin embargo no me pesa. Dicen ‘No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti’ pero lo nuestro no estaba en subjuntivo, el daño lo hiciste durante 6 años y ahora lo pagas, pero no creas que fue por rencor, simplemente era el momento perfecto.

Desprecio tu persona, tus encantos,
deseo que te vayas al infierno,
espero que tu cama sea un invierno,
que sueñes sólo duelos y quebrantos.

No escondas la sonrisa entre los llantos,
ahora no es momento de ser tierno,
la voz me la he guardado en un cuaderno,
me callo ante tus falsos desencantos.

Espero que el pasado se deshaga,
que aquella canción ya nunca se radie,
lo nuestro es una vela que se apaga.

Y toda la maldad que ahora te irradie
es sólo por amor, por si te halaga.
Te odio como nunca quise a nadie.

‘Te odio como nunca quise a nadie’ – Luis Ramiro.

lunes, 30 de diciembre de 2013

'Hay 100 motivos más de los que había ayer'. Bienvenido 2014.

                                                       Las circunstancias hacen a los hombres hábiles lo que ellos quieren ser, y pueden con los hombres débiles.’- M.J. Larra

 Desde luego este año no ha sido brillante ni mucho menos, pero ha tenido sus más y sus menos, y por ello estoy aquí como cada año, el día 30 de diciembre  haciendo un balance general del 2013, año en el que, según los mayas, el mundo tendría que haber terminado. Y de algún modo, lo que era antes mi mundo sí ha tocado fin, he acabado con muchas cosas que tendrían que haber sido decapitadas hace mucho tiempo, pero mejor tarde que nunca y ya se sabe que lo bueno se hace esperar.
                A día de hoy puedo decir que tengo a mi lado a quien de verdad vale la pena y que puedo confiarles mi vida y no preocuparme por absolutamente nada. A parte de echar de mi vida a muchos y muchas que se las daban de reales, también ha entrado en este caos quien ha sabido valorarme, quererme y, sobre todo, soportarme. Quien está y estaba tiene ganado el cielo, si las tengo a ellas me basta y me sobra lo demás, son mis hermanas de distinta madre.
                Pero independientemente de todo esto, ha sido un año crítico, educativo, un año de aprendizaje, de darme contra la misma pared cincuenta veces hasta aprender y, a veces, ni eso. Aprender a contenerme, a saber canalizar ira y llanto –aunque lo segundo no lo consiga la mitad de las veces- de darme cuenta de que valgo más de lo que yo me creía y quien no creía que me conociese tanto, lo hace como si me hubiera parido y eso, aunque parezca que no, sorprende cuando te sueltan las verdades de golpe. He aprendido a no engañarme a mí misma y, sobre todo, he aprendido a dar y recibir cariño, pero del de verdad.
                Han sido 365 días de montaña rusa emocional, hoy estás arriba y mañana abajo y cuanto más subes, con más fuerza y más bajo caes, c’est la vie. Pero si cabe destacar algo, ha sido la imprevisibilidad del año entero, en general, cosas, acontecimientos que pensé que jamás iban a suceder, ¡ZAS!, de repente hacen que bajes la velocidad y verlo todo sin prisa, hace sentar la cabeza, aprender de lo que hay,  de lo que falta. Este año me ha hecho ver quién vale, por quién mataría y por quién no doy ni un pavo, porque detrás de una apariencia rancia o desentendida, está la mejor tía que he conocido en mucho tiempo, y pocos pueden verla como lo hago yo. He aprendido lo que es echar de menos y duele más que muchos golpes. He visto temblar un pabellón al grito de un grande y llorar de emoción cada vez que lo recuerdo.  
                Sin más, ha sido un año intenso en cuanto a emociones, pero poco se podía esperar de un año que acaba en 13 –yo y mis supersticiones- pero pese a ello, no ha estado nada mal.
                Finalmente, a quien se ha ido, gracias por enseñarme que no es oro todo lo que reluce, a quién se queda como antes, gracias por seguir aguantándome, quien ha pasado a formar parte de mí de una manera distinta, gracias por lo que nos queda y a quien ha entrado, bienvenido. Igual que a este 2014, bienvenido seas y, aunque sin propósitos pendientes ni a establecer, espero mucho de ti.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Me condeno a la autodestrucción.

Es el miedo interno que tengo a que vuelvan a hacerme tanto daño, a que me vuelvan a romper. Eso me ha hecho así, el miedo a la autodestrucción, a perderme, a perderte, al fin y al cabo, miedo. Por eso me vendo como me vendo, por eso busco relaciones superficiales basadas en el sexo y unicamente en el sexo. Porque me da la vida lo mismo que me echa abajo y así, ¿cómo voy a levantar cabeza? Si cuando bebo de ese agua para recuperarme, me envenena.
Por eso no me abro más que de piernas al resto, porque si lo hago un poco más, me expongo a que me jodan y suficiente tengo con uno, no quiero más.
De ahí que busque lo que me sacie sexualmente, la carga emocional la tengo de sobra, solo quiero hombres dispuestos a darme sexo cuando quiero.
Por eso, además, solo me planteo estar con él, tiene todo lo que quiero y necesito. Mais ce seulement moi qui ai sa besoin.
Estoy rota emocionalmente, sin la capacidad de tener confianza em nadie, ni siquiera en mi misma.
Me oculto tras una coraza de un grosor descomunal para que no me.llegue todo eso de lo que habláis. Voy de tía segura y soy más débil que un castillo de naipes y, sin embargo, todo el mundo parece.querer tener la misma confianza,falsa, que yo tengo en mí. Me piropeo tanto porque nadie lo hace si no soy yo, voy por la vida con este intento de seguridad como si se me fuese a pegar algo, pero no.

Soy desafinamiento sin desafinador, vivo con lo que me matas, muero si me lo quitas.

viernes, 15 de noviembre de 2013

'Persiguiendo un diamante'.

'A partir de ahí todo fue muy rápido. Cayeron de espaldas sobre la cama y en cuestión de segundos estaban desnudos. Fue un sexo violento y vehemente que ella rara vez había experimentado. Aunque él jugó con su pelo, le acarició la cara y le besó la punta de la nariz, no dudo en sujetarla casi con brusquedad, con las manos por encima de la cabeza. Después, se la arrimó, aun encima de la colcha, y le acarició suavemente los hombros hasta que le puso la piel de gallina en la parte posterior de los brazos. Él le preguntó si estaba bien, si se encontraba bien, si quería un poco de agua. Al ver que guardaba silencio, le levantó la barbilla y la beso con tanta ternura que ella pensó que se moria. Se besaron asi durante minutos, muchos minutos, lenta y lánguidamente, y cuando él le plantó la lengua en el labio inferior, ella tuvo la sensación de que podía desaparecer por completo en su boca. Ninguno de los dos levantó la cabeza de la almohada; se volvieron de lado y se besaron, con pasión, con ternura, hasta que algo estalló y la urgencia se hizo imperiosa; chocaron los dientes, se clavaron las uñas y las manos volvieron a asir y a tirar.'

martes, 5 de noviembre de 2013

Pero al final te vas.

Quiero ser quien te despierte por las mañanas,
la primera de tu lista,
Que no haya más que un nosotros.

No cojas tus cosas y te vayas, me llevarás a mí,
somos tan nuestros,
tu tan mío y yo tan tuya,
cada rincón es tan nuestro
que no nos lo quita ni este intento absurdo de olvido.

Pero al final te vas,
sin yo ser tan tuya
y tu siendo tan mío.