'A partir de ahí todo fue muy rápido. Cayeron de espaldas
sobre la cama y en cuestión de segundos estaban desnudos. Fue un sexo violento
y vehemente que ella rara vez había experimentado. Aunque él jugó con su pelo,
le acarició la cara y le besó la punta de la nariz, no dudo en sujetarla casi
con brusquedad, con las manos por encima de la cabeza. Después, se la arrimó,
aun encima de la colcha, y le acarició suavemente los hombros hasta que le puso
la piel de gallina en la parte posterior de los brazos. Él le preguntó si
estaba bien, si se encontraba bien, si quería un poco de agua. Al ver que
guardaba silencio, le levantó la barbilla y la beso con tanta ternura que ella
pensó que se moria. Se besaron asi durante minutos, muchos minutos, lenta y
lánguidamente, y cuando él le plantó la lengua en el labio inferior, ella tuvo
la sensación de que podía desaparecer por completo en su boca. Ninguno de los
dos levantó la cabeza de la almohada; se volvieron de lado y se besaron, con
pasión, con ternura, hasta que algo estalló y la urgencia se hizo imperiosa;
chocaron los dientes, se clavaron las uñas y las manos volvieron a asir y a
tirar.'viernes, 15 de noviembre de 2013
'Persiguiendo un diamante'.
'A partir de ahí todo fue muy rápido. Cayeron de espaldas
sobre la cama y en cuestión de segundos estaban desnudos. Fue un sexo violento
y vehemente que ella rara vez había experimentado. Aunque él jugó con su pelo,
le acarició la cara y le besó la punta de la nariz, no dudo en sujetarla casi
con brusquedad, con las manos por encima de la cabeza. Después, se la arrimó,
aun encima de la colcha, y le acarició suavemente los hombros hasta que le puso
la piel de gallina en la parte posterior de los brazos. Él le preguntó si
estaba bien, si se encontraba bien, si quería un poco de agua. Al ver que
guardaba silencio, le levantó la barbilla y la beso con tanta ternura que ella
pensó que se moria. Se besaron asi durante minutos, muchos minutos, lenta y
lánguidamente, y cuando él le plantó la lengua en el labio inferior, ella tuvo
la sensación de que podía desaparecer por completo en su boca. Ninguno de los
dos levantó la cabeza de la almohada; se volvieron de lado y se besaron, con
pasión, con ternura, hasta que algo estalló y la urgencia se hizo imperiosa;
chocaron los dientes, se clavaron las uñas y las manos volvieron a asir y a
tirar.'martes, 5 de noviembre de 2013
Pero al final te vas.
Quiero ser quien te despierte por las mañanas,
la primera de tu lista,
Que no haya más que un nosotros.
No cojas tus cosas y te vayas, me llevarás a mí,
somos tan nuestros,
tu tan mío y yo tan tuya,
cada rincón es tan nuestro
que no nos lo quita ni este intento absurdo de olvido.
Pero al final te vas,
sin yo ser tan tuya
y tu siendo tan mío.
viernes, 1 de noviembre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
Felicidades cosa chiquitita.
Ahora
toca lo típico, ¿no? El ‘felicidades’ monótono de todo el mundo, siempre y para
todos igual a lo largo de los años, pero la cosa cambia cuando a quién
felicitas no es monótono –en este caso monótona- sino que cada día aporta una
cosa diferente.
Así como a lo largo de tantos
años ha entrado gente tan diferente en mi vida, considero que la variedad,
tanto de personas como de perspectivas, consigue hacerme mejor como persona, y
eso, precisamente eso, es lo que ha conseguido, en parte, esta pequeña espabilada
que llegó sin avisar y para quedarse mucho, muuuuuucho tiempo.
El tema es que hoy cumple 17
años, y ¿qué os voy a contar? Si no la ves venir, parece un gatito al que hay
que ponerle un cascabel para saber que está contigo siempre. Como la digo siempre,
la mala hostia la tiene toda concentrada, tanto, que si no llega a lo alto de
la estantería o tiene que subir un muro para quedarse contigo, tira la
estantería abajo y dinamita el muro. Y con esa mala hostia y esos ojillos
verdes (28) ha conseguido alegrarme los días de verano y las noches de
invierno.
La verdad es que me queda poco
más que decir, todo lo que tiene que saber, lo sabe de sobra, no hace falta
escribirlo, con que me mire desde ahí abajo, lo sabe. Solo queda el último
matiz, recordarla lo que tanto la he repetido, que la quiero, joder.
El tiempo no espera, pasan los
años y tú con ellos, y yo a partir de ahora, contigo, para hacerlo más bonito.
Como tus 17, felicidades.
viernes, 11 de octubre de 2013
Concluir.
Concluir: acabar o finalizar algo
o ganarle la espada al contrario, de suerte que no pueda usarla. Eso pretendía
yo, concluir con esto, concluirte de una vez por todas.
Compito
día a día con mi yo interior, con esa que quiere seguir viéndote reír, o
simplemente seguir viéndote, como cuando quería vivir en ti. Y con esto, lo
único que pretendo es dejarte pasar, que sigas tu camino –como has hecho
siempre- y yo el mío, sin más. Quiero dejar de escribir por ti, de llorar por
todo esto, por cómo has hecho cenizas el imperio que teníamos montado. Quiero
echarte de aquí y que no vuelvas con tus paseos nocturnos por mi cabeza, ni por
ningún sitio. Quiero que esto sea lo último que escriba por y para ti, no te
mereces más que el último ‘adiós’ que te regalé, ni siquiera te lo di, era un
‘adiós’ de ‘vete y no vuelvas nunca’, y me has hecho caso omiso.
Y por mí, por mi psicóloga sin título y por
todas las que han aguantado esto, se acaba, hoy, ahora, en este momento. Porque
me has hecho tanto daño que ni con cien vidas a mi lado conseguirías hacerme
feliz, me quitaste la inocencia de un soplo, corrompiste todo esto y todavía te
quejabas de cómo era, fuiste tú quien me instruyó para que todo fuese así,
fuiste tú quien colocó estos cimientos de mierda, provocando que me venga abajo
cada vez que te nombro, que cuento todo esto, cada vez que hablo de ti me
hundo, y soy incapaz de perdonármelo.
Formas
parte de mi pasado, y no puedo hablar de él sin hablar de ti, te reprocharía
tantas cosas más… pero esto se hace eterno y una despedida a alguien que ha
dejado que te hundas antes de tirarte la cuerda, es un delito.
No te
mereces ni las mil sonrisas que me has sacado, adiós, pero el definitivo, sin
vueltas atrás, sin trampa ni cartón, para concluirte. Por fin.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Me llamaron fría sin saber que el hielo también quema.
No
espero que me entendáis, solo tengo que entenderme yo, y pocas veces lo
consigo, ¿me vas a decir tú que me comprendes? Intentando salir a diario de
esta mente corrompida, sin querer faltar a una, tengo esto quemado, hecho
ceniza y no hay quien cargue con los daños colaterales ni que reconstruya este
desastre, ni hachís que coloque este desorden. Nadie ha sido capaz de entrar en
esta fortaleza, esta coraza que me evita males y bienes, dicen que hay peligro
de derrumbe, que el mayor ruido es el silencio que cae como una losa, como la
verdad que aunque digan que no, mienten,
duele. Llueve siempre, y cuando sale el sol, me evapora el agua que me mantiene
psicológicamente viva.
Veo a quien tengo más cerca como
si yo le mantuviera fuera, allá lejos de mi fortaleza y yo mirando desde el
torreón más alto sin poder tener nada que ver con el infierno que se aviva cada
día. Estoy sacrificando mi piel y de nada sirve; esos ahí sin daros cuenta de
lo que pasa, seguid ahí, ninguno vais a conseguir entrar y, como llegar y besar
al santo, besar a está que no es ni santa, nunca me entenderéis, esta es mi
jodida dictadura de mí misma donde quien gobierna es el diablo y su mano
derecha es una loba.
martes, 6 de agosto de 2013
Felices 17.
Aquí estoy,
como hace tres años, como que es el tercer cumpleaños juntas, como que son tus
17, como que eres lo que más quiero.
Felicidades
por tercera vez y, como ya sabemos, a la tercera va la vencida y a esta
tercera, nos ha pasado de todo y si aún así nos tenemos, que les jodan, nos
sobran terceras veces y el ‘para siempre’ se nos queda pequeño. Porque queda
tanto para darte, quedan tantas cosas juntas, queda tanto reír, tanto llorar,
tanto compartir silencios y tanto sudar que me da igual lo que venga si estás
de mi mano.
Aprovecho
hoy, la última media hora de tu cumpleaños, para darte las gracias un poco más
de lo que las doy cada día; por todo, sin precedentes, sin excusas, sin ‘pero’,
sin trampa ni cartón, porque viniste aportándome lo que me faltaba. Y de
verdad, que bendigo ese jodido septiembre y estos tres años que no valen más
que para sumar alegrías, porque me tiraría con los ojos cerrados si sé que me
esperas abajo.
En cuanto
a esta felicitación, un año más, en pantalla de ordenador y sin 5 párrafos en
italiano, pero dudo que al cartero le interesara llevar esto a Málaga y que
llegara en algo más de 15min, pero ya sabes que hasta desde la distancia, te
noto como si estuvieras aquí pero a la vez te echo en falta tanto como si
estuvieras en la otra punta de la galaxia. Y, bueno, a lo mejor este no ha sido
el mejor verano de nuestras vidas, pero de eso se trata, seguir creciendo de la
mano, como si de cadenas se trataran, porque queda mucho por viajar, ya sabes,
tu regalo te espera.
Hasta aquí
tu felicitación de cumpleaños, la tercera de muchas y tus únicos 17,
disfrútalos.
Si no tuviera nada te tendría a ti y si tuviese algo, que
les jodan, sería nuestro.
Felicidades Sara, te quiere tu raggazza a 593km más al norte.
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