Odiar quererte.
Querer odiándote.
viernes, 1 de noviembre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
Felicidades cosa chiquitita.
Ahora
toca lo típico, ¿no? El ‘felicidades’ monótono de todo el mundo, siempre y para
todos igual a lo largo de los años, pero la cosa cambia cuando a quién
felicitas no es monótono –en este caso monótona- sino que cada día aporta una
cosa diferente.
Así como a lo largo de tantos
años ha entrado gente tan diferente en mi vida, considero que la variedad,
tanto de personas como de perspectivas, consigue hacerme mejor como persona, y
eso, precisamente eso, es lo que ha conseguido, en parte, esta pequeña espabilada
que llegó sin avisar y para quedarse mucho, muuuuuucho tiempo.
El tema es que hoy cumple 17
años, y ¿qué os voy a contar? Si no la ves venir, parece un gatito al que hay
que ponerle un cascabel para saber que está contigo siempre. Como la digo siempre,
la mala hostia la tiene toda concentrada, tanto, que si no llega a lo alto de
la estantería o tiene que subir un muro para quedarse contigo, tira la
estantería abajo y dinamita el muro. Y con esa mala hostia y esos ojillos
verdes (28) ha conseguido alegrarme los días de verano y las noches de
invierno.
La verdad es que me queda poco
más que decir, todo lo que tiene que saber, lo sabe de sobra, no hace falta
escribirlo, con que me mire desde ahí abajo, lo sabe. Solo queda el último
matiz, recordarla lo que tanto la he repetido, que la quiero, joder.
El tiempo no espera, pasan los
años y tú con ellos, y yo a partir de ahora, contigo, para hacerlo más bonito.
Como tus 17, felicidades.
viernes, 11 de octubre de 2013
Concluir.
Concluir: acabar o finalizar algo
o ganarle la espada al contrario, de suerte que no pueda usarla. Eso pretendía
yo, concluir con esto, concluirte de una vez por todas.
Compito
día a día con mi yo interior, con esa que quiere seguir viéndote reír, o
simplemente seguir viéndote, como cuando quería vivir en ti. Y con esto, lo
único que pretendo es dejarte pasar, que sigas tu camino –como has hecho
siempre- y yo el mío, sin más. Quiero dejar de escribir por ti, de llorar por
todo esto, por cómo has hecho cenizas el imperio que teníamos montado. Quiero
echarte de aquí y que no vuelvas con tus paseos nocturnos por mi cabeza, ni por
ningún sitio. Quiero que esto sea lo último que escriba por y para ti, no te
mereces más que el último ‘adiós’ que te regalé, ni siquiera te lo di, era un
‘adiós’ de ‘vete y no vuelvas nunca’, y me has hecho caso omiso.
Y por mí, por mi psicóloga sin título y por
todas las que han aguantado esto, se acaba, hoy, ahora, en este momento. Porque
me has hecho tanto daño que ni con cien vidas a mi lado conseguirías hacerme
feliz, me quitaste la inocencia de un soplo, corrompiste todo esto y todavía te
quejabas de cómo era, fuiste tú quien me instruyó para que todo fuese así,
fuiste tú quien colocó estos cimientos de mierda, provocando que me venga abajo
cada vez que te nombro, que cuento todo esto, cada vez que hablo de ti me
hundo, y soy incapaz de perdonármelo.
Formas
parte de mi pasado, y no puedo hablar de él sin hablar de ti, te reprocharía
tantas cosas más… pero esto se hace eterno y una despedida a alguien que ha
dejado que te hundas antes de tirarte la cuerda, es un delito.
No te
mereces ni las mil sonrisas que me has sacado, adiós, pero el definitivo, sin
vueltas atrás, sin trampa ni cartón, para concluirte. Por fin.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Me llamaron fría sin saber que el hielo también quema.
No
espero que me entendáis, solo tengo que entenderme yo, y pocas veces lo
consigo, ¿me vas a decir tú que me comprendes? Intentando salir a diario de
esta mente corrompida, sin querer faltar a una, tengo esto quemado, hecho
ceniza y no hay quien cargue con los daños colaterales ni que reconstruya este
desastre, ni hachís que coloque este desorden. Nadie ha sido capaz de entrar en
esta fortaleza, esta coraza que me evita males y bienes, dicen que hay peligro
de derrumbe, que el mayor ruido es el silencio que cae como una losa, como la
verdad que aunque digan que no, mienten,
duele. Llueve siempre, y cuando sale el sol, me evapora el agua que me mantiene
psicológicamente viva.
Veo a quien tengo más cerca como
si yo le mantuviera fuera, allá lejos de mi fortaleza y yo mirando desde el
torreón más alto sin poder tener nada que ver con el infierno que se aviva cada
día. Estoy sacrificando mi piel y de nada sirve; esos ahí sin daros cuenta de
lo que pasa, seguid ahí, ninguno vais a conseguir entrar y, como llegar y besar
al santo, besar a está que no es ni santa, nunca me entenderéis, esta es mi
jodida dictadura de mí misma donde quien gobierna es el diablo y su mano
derecha es una loba.
martes, 6 de agosto de 2013
Felices 17.
Aquí estoy,
como hace tres años, como que es el tercer cumpleaños juntas, como que son tus
17, como que eres lo que más quiero.
Felicidades
por tercera vez y, como ya sabemos, a la tercera va la vencida y a esta
tercera, nos ha pasado de todo y si aún así nos tenemos, que les jodan, nos
sobran terceras veces y el ‘para siempre’ se nos queda pequeño. Porque queda
tanto para darte, quedan tantas cosas juntas, queda tanto reír, tanto llorar,
tanto compartir silencios y tanto sudar que me da igual lo que venga si estás
de mi mano.
Aprovecho
hoy, la última media hora de tu cumpleaños, para darte las gracias un poco más
de lo que las doy cada día; por todo, sin precedentes, sin excusas, sin ‘pero’,
sin trampa ni cartón, porque viniste aportándome lo que me faltaba. Y de
verdad, que bendigo ese jodido septiembre y estos tres años que no valen más
que para sumar alegrías, porque me tiraría con los ojos cerrados si sé que me
esperas abajo.
En cuanto
a esta felicitación, un año más, en pantalla de ordenador y sin 5 párrafos en
italiano, pero dudo que al cartero le interesara llevar esto a Málaga y que
llegara en algo más de 15min, pero ya sabes que hasta desde la distancia, te
noto como si estuvieras aquí pero a la vez te echo en falta tanto como si
estuvieras en la otra punta de la galaxia. Y, bueno, a lo mejor este no ha sido
el mejor verano de nuestras vidas, pero de eso se trata, seguir creciendo de la
mano, como si de cadenas se trataran, porque queda mucho por viajar, ya sabes,
tu regalo te espera.
Hasta aquí
tu felicitación de cumpleaños, la tercera de muchas y tus únicos 17,
disfrútalos.
Si no tuviera nada te tendría a ti y si tuviese algo, que
les jodan, sería nuestro.
Felicidades Sara, te quiere tu raggazza a 593km más al norte.
viernes, 26 de julio de 2013
Como desearía equivocarme pero tienes miedo.
Y que el amor, si no se muere, lo matan y tú te empeñas en
destruirme, como si te fuese la vida en ello. Qué ironía que intentes acabar
con esto, y nos estés matando a los dos.
Soy la que va con la cara de mala y llorando a escondidas,
que intentando salir de este engaño como Platón de su cueva y me tienes atada
de pies y manos, como si quisieras perderme de vista pero no me dejaras ir. De verdad,
cómo desearía equivocarme pero ahora eres el cordero y yo la loba, y tienes
miedo.
Que lo poco gusta y lo mucho cansa, y que quiero volver a
tus brazos como antes, en pequeñas dosis, poco a poco, para no perderte, para
no perdernos, para que me muera si te matas y te mates si me muero, para volver
a lo de siempre, a lo de hace años, de besos a escondidas por la noche en
callejones, a que suenen mis llaves al compás de tu respiración, a dejarlo todo
a medias por verte. Por volver a volver, por retomar lo que dejamos a medias
varias veces, por que vuelvas a mi cama, a mis mordiscos a tu cuello, a tus
suspiros en mis oídos.
Aunque realmente, no sé si volver a volver es la solución,
vine como cordero y me voy como loba, aprendiendo del mejor y ahí te quedas,
desangrado y roto. Me llamaste fría pero no te diste cuenta de que el hielo
también quema.
Pero todo esto va inside y jamás llegarás a entenderlo.
jueves, 2 de mayo de 2013
Perdí los ojos por mirarte.
Y los besos, tan efímeros como
eternos, ¿de qué sirve recordarlos si no es en una historia?
Abrí
los ojos y ahí estaban los suyos, como un universo hecho para perderse en él,
donde un maya sea capaz de leer hasta los astros. Como si de una pesadilla o
incluso el mejor de los sueños se tratara.
Los
miré hasta perderme y cuando empezaba a pensar que podría vivir ahí, llegó la
mayor de mis fobias, la peor droga, su boca. Aún no entiendo como sigue siendo
legal. A 3cm podía inhalar hasta sus pensamientos y no había nada más
alrededor. Solo su boca y yo.
Y entonces entro esa luz por mi ventana, haciendo que saliera de mi misma, haciéndome recapacitar como nunca lo había hecho, como nunca nadie había provocado que lo hiciera. Haciendo que despertara de todo esto y ahora cabe la duda de que alguna vez haya estado tan jodida. He
perdido los papeles, roto mis esquemas, mis ojos ahora siempre son Venecia y mi
corazón Roma desde hace ya un tiempo. Es echar de menos cada noche, pedirle al
cielo que esa boca que me volvía loca, vuelva y que esos ojos me miren
juguetones otra vez. Meter las manos en su abrigo, insultarle cuando tengo su
boca pegada a la mía, preguntarle siempre por el pirsing que ya me sé de
memoria.
No tengo una explicación concreta, me atrevería a decir que es porque
lo echo de menos, pero le tengo en la cabeza cada día, a cada hora, como antes,
pero ahora sin sus ojos ni su boca.
Volveré a bajar estas persianas que me tenían escondida y ajena a lo que no quería ver pero estaba. Bajarlas para ver si me doy la vuelta
y tengo tu boca susurrándome al oído.
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