lunes, 4 de junio de 2012

Lucho por pequeñas cosas.


Era como si escuchara su voz.


<<… porque el tiempo es solo la forma en que gastamos la vida, y a veces hay que ponerse una venda en los ojos para no ver el reloj ni mirar el calendario. O romperlos. Basta con dejarse llevar, y sentir, y gastar esa vida a manos llenas para que no quede nada en el último adiós. En la vida real, el amor es un sueño para dos, en el que frecuentemente uno sueña y el otro se deja soñar. Nosotros en cambio, soñaremos y nos dejaremos soñar, al mismo tiempo, juntos…>>

domingo, 20 de mayo de 2012

Contigo porque me matas, y ahora sin ti ya no vivo.

Y si vuelve, ¿qué? Si vuelve esa sensación que hace años me martirizaba, ¿qué es lo que tengo que hacer?. No sé si debería publicar esta clase de cosas aquí, pero cuando me hicé el blog, me propuse escribir en este pequeño rincón de internet, la mayoría de las experiencias que tuviera, y expresarlas tal y como las siento.
Una vez aclarado esto, he de decir que no sé como va a fluir esto, ni siquiera como voy a reaccionar yo si esto sigue así. Soy impredecible y, a veces, tanto que ni yo sé como actuar. Es que si vuelve a hacer lo mismo que la última vez, no voy a poder más, y realmente me da miedo volver a vivir la situación de hace 3 años, que ya son, porque ¿y si esta vez pierdo? No podría aguantar otra vez lo mismo.
Es como un círculo vicioso, y me es imposible salir. Es como una verdad que se repite año tras año, una verdad que te cae encima y ni la esperas. Es él, con sus mas y sus menos. Le conozco tanto que sé que, en el caso de que esto terminara en algo, ninguno impodría nada, porque ambos esperamos que el otro lo haga todo, y así ya cuento 3 años, tres odiosos y a la vez estupendos años.
Y es que de tanto que ha pasado, ya eres conocido por todas, lo que me parece normal. Me dicen que terminarás influyendo en mí de una manera del todo trascendental, pero que no vale la pena publicar aquí.
Que tienes tus maneras, y sabes que me encantan. Pero repito que no sé que voy a hacer si vuelves. Eres como el boli ese del estuche que casi nunca utilizas pero sabes que está, o como esa frasecilla que escribes siempre porque antes te recordaba a alguien pero ya no sabes a quien, y la escribes porque realmente te ha acabado gustando. Siempre estás, y, siento tantas comparaciones, pero como el gorro a un cocinero, me eres imprescindible.
Que si, lo acepto, que antes no tenía la sensación de necesitarte, pero me matas y sin tus saludos, lo siento, pero ya no vivo.
Ya está, necesito que me quieras, que necesites verme, que me saludes, antes no, ahora sí, sigo torturando a mi cabeza por tu piel una vez mas. Ya no es un "ni contigo ni sin ti", ahora es un " lo dejaría todo por que te quedaras".

domingo, 22 de abril de 2012

Hasta dejarme la garganta, que me encantas.


                                    Es tocar el cielo, poner el dedo
                                    sobre un cuerpo humano.
                                                                                   Novalis



No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, 
tu encendida frente,  las huellas de unos besos,  
ese resplandor que aún me da se siente si te acercas,  
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,  
ese río luminoso en que hundo mis brazos,  
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después 
a ya una dura vida de lucero.  




Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.




Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.




No te olvides, temprana, de los besos un día. 
De los besos alados que a tu boca llegaron. 
Un instante pusieron su plumaje encendido 
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.



El puro azul ennoblece
mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo
inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas
al agitado corazón con que estos años vivo.


Reciente la historia de mi juventud, alegre todavía
y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel
y, roja de oscura hermosura, asalta el muro
débil del pecho, pidiendo tu vista,
cielo feliz que en la mañana rutilas,
que asciendes entero y majestuoso presides
mi frente clara, donde mis ojos te besan.




Te tengo, te pierdo, te agarro y te suelto. Te veo, me miras. Te vas y te espero, te busco, te encuentro. Te acercas, me alejo, me gritas, me acerco, me hablas, te escucho, te cuento. Te odio, te quiero. Te dejas, me dejo, me besas, te muerdo. Te huelo, te pido, te ofrezco, te abrazo, te aprieto. Te siento, te cojo, me coges. Me despido, te vas. Te pienso, me recuerdas, me llamas, me duermo, te sueño.
 





domingo, 15 de abril de 2012

Sin mas remedio que ser tentada.

Se giró bruscamente y cerró la puerta tras de sí, dejándole fuera de su piso, debajo de la intensa lluvia que caía esa tarde de enero a las 8.30. Una vez dentro, subió las escaleras y miró por el balcón que daba a la calle para comprobar que él seguía ahí, no se había equivocado, seguía allí abajo lamentándose, culpable de sus actos, culpable por haber dejado escapar a la que, según había comentado él unas semanas atrás, era la mujer de su vida.
Ella volvió al salón, y no habían llegado todavía los créditos de la película cuando ya había sonado el timbre cuatro veces. Terminó por abrir.
Y ahí estaba él, empapado hasta los huesos por la lluvia, suplicándole que le dejara entrar, pidiéndole de rodillas que le perdonara.
Ella no lo podía soportar, no estaba hecha para poder aguantar esas situaciones, ni tenía el coraje de dejarle ahí tirado, por muy cabrón que fuese, le había querido, había sido el hombre perfecto durante 2 años maravillosos, no podía dejarle ahí.
Ni si quiera había podido echar la llave cuando le había quitado la mitad de la ropa, le seguía provocando tanto o más que antes.
Él la subió en brazos a la habitación que tanto conocía; seguía ahí la cama de matrimonio que ambos compartieron, el cuadro que tanto le gustaba a él también estaba allí, y las sábanas, esas sabanas que tantas veces habían acabado por los suelos después de noches de insaciable actividad. La dejó sobre la cama como si fuera una figurita de porcelana y la fue besando despacio y cuidadosamente por el cuello, hasta llegar a su boca, donde se desató la euforia, de nuevo, una noche más. Le fue quitando lo que le quedaba de ropa poco a poco, sin prisa, desabrochándole, uno a uno, los tres broches que tenía el sujetador que él mismo le había regalado. Acarició todos y cada uno de los rincones de su cuerpo, mientras ella le tocaba el pelo, y le mordía la oreja que  sabía que le encantaba, que le volvía loco. Eso era lo que ansiaba ella, volverle loco, hacer que perdieran ambos el sentido durante, al menos, tres maravillosas horas. Quería volver a sentir eso de lo que había disfrutado y gozado durante 2 años.
Solo habían transcurrido 5 minutos y los dos ya se habían quitado toda la ropa. Ahí estaban, disfrutando como dos niños y gozando como adolescentes, y a todo ello aportándole eso que solo saben los adultos.
La pasión y el placer se hicieron dueños de los dos, durante tres horas (confirmando el deseo de ella) gozaron, disfrutaron, gritaron y juguetearon como dos enamorados adolescentes, sus dientes se chocaron, sus manos se tocaron mutuamente y sus cuerpos se rozaron tanto que se podría decir que se sacaron brillo. Terminaros exhaustos, sin fuerzas de nada.
Se miraron durante minutos, pocos pero suficientes minutos en los que él, intento memorizar todo su cuerpo, cada curva, cada mínimo rincón de su cuerpo, cada pequeña imperfección. Él lo sabía, esa era la mujer con la que quería compartir el resto de su vida.

viernes, 9 de marzo de 2012

Esas pequeñas diferencias que todos, sin excepcion, nos hemos cuestionado.

Aquí me tenéis, escribiendo una entrada que me ha aconsejado una de mis grandes amigas, donde las halla, es estupenda. 
Bien, ¿quién no se ha preguntado alguna vez las diferencias entre "follar" y "hacer el amor"? No me lo neguéis, porque es obvio que todos, en algun momento de nuestras vidas (habiendo mantenido, o no, relaciones sexuales) nos hemos cuestionado el por qué del uso de dos expresiones que vienen a significar lo mismo, “hacer el amor” o “follar”, en ambos casos es tener sexo con una persona, sea de tu mismo sexo o diferente.
Cada uno de nosotros nos hemos preguntado en algún momento que si la persona con la que estamos teniendo sexo esta “haciendo el amor” con nosotros o “nos está follando”. En cuanto a esta última expresión se considera un tema tabú en muchas conversaciones porque, al parecer, suena peor decir que “estás follando” que decir que “estás haciendo el amor”, que en mi opinión suenan igual de bien, puesto que es imposible que suene mal, y esto lo puede verificar cualquiera que lo halla probado.

En esta sociedad en la que vivimos, la gente toma por adecuado que una mujer diga “hacer el amor” pero, en cuanto menciona “follar” la gente la mira con mala cara, ¿Por qué ese tópico antiguo? Hoy en día, las mujeres hemos evolucionado muchisimo y nos encontramos, en el 90% de los aspectos, a la misma altura que los hombres. ¿Qué es eso de que nosotras nos tenemos que cortar en público? Si un hombre habla de “follar” es todo un tío hecho y derecho, pero en cuanto una mujer lo diga, se la tacha de “vasta” o “desvergonzada? Estamos en el siglo XXI, ¡un poco de modernidad por favor! Gracias.

Según se dice y se comenta, que soy un poco mas promiscua de lo habitual y, sinceramente, no me parece mal. Digo las cosas tal y como son, a veces con mas finura, y otras un poco menos, pero si “follas”, mantienes sexo y si “haces el amor”, también, aunque no exactamente igual. Aquí las cosas claras, y el chocolate espeso.

Ahora, hay ciertas diferencias que sí existen.
Considero “hacer el amor” un acto sentimental, basado en las caricias, miradas y palabras bonitas. Nunca lo he hecho de esta manera, pero pienso que “hacer el amor” ya tal y como suena la palabra, parece ser mas lento, con calma, como acariciándo a la otra persona. “Haces el amor” con quién, ya siendo adulto, tienes la certeza, o casi, de que va a ser el padre de tus hijos, si los quieres, y si no, que esa es la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida. “Haces el amor” porque ahí ya no se “folla”. Creo que no existe el mismo deseo ni la misma sed de sexo. “Hacer el amor” es algo que, por lo general, se considera bonito, aunque, realmente, tengo mis dudas.

Ahora bien, “follar” es otra cosa. “Follar” es una palabra utilizada constantemente por adolescentes, he aquí la razón por la cual, en esta parte, me voy a alargar un poco, tengo bastantes cosas que decir. Pienso que “follar” es un acto gracias al que se sacia la sed de sexo, sin sentimientos en la mayoria de las ocasiones y, si los hay, son mínimos o no sabemos de su existencia.
Follar es ser dejarse llevar a merced de la pasión, del deseo y de la lujuría. Es un acto físico y para nada sentimental. Lo practicas con alguien que te atrae físicamente o, como yo digo, “que te pone”, impulso que considero imprescindible para mantener sexo con un hombre, que “me ponga”.
Generalmente el sexo yo lo tomo como un juego, donde, despues de dejar a un lado toda la ropa, y haberos comido a besos (aunque también se acepta lo que no sean besos), guiados por el deseo y la pasión, todo termina en un orgasmo apoteósico, lo que verifico por experiencia propia.

Solo os aconsejo, que juguéis, que juguéis hasta hartaros, y con todos los juguetes del baúl.

martes, 14 de febrero de 2012

Ellas, que me aportan todo.

Es definitivo y lo digo tajantemente, son ellas, mis reales. No las hacen falta nombres, lo sé, porque ellas mismas saben perfectamente quienes son. Son todas totalmente distintas, todas pero las quiero sin dudar, con sus mas y sus menos, las quiero así y no de otra manera.
Y os preguntaréis como estoy tan segura de que son ellas. Bien, os lo explicaré...Son varias razones, de las que te vas dando cuenta poco a poco, según va pasando el tiempo. Todo empieza con pequeños gestos; eso de salir todas juntas, esperarnos en las puertas de clase y, por muchas broncas que nos echen, estar ahí, hasta que las veas aparecer por la puerta, la estupidez de los 10cént. también cuenta, aunque, para muchas, no lo parezca. Factor imprescindible las sonrisas, alomejor una risilla en el pasillo o una coincidencia en clase que nos hace reir. Son pequeños gestos, es cuidar bien un principio para un final eterno.
Pero eso no se queda ahí, con el paso de las semanas, los meses, hasta los años juntas, esos gestos se van convirtiendo día a día en muestras de cariño que equivalen a una oleada de alegría. El hecho de esperarnos en el pasillo, se convierte en un "voy a tu casa y me lo cuentas todo" y, cuando las ves aparecer por la puerta, el primer impulso es salir corriendo a abrazarlas. La estupidez de los 10cént. se convierte en un "venga, yo te invito y comemos juntas!", lo que es un 90% posible que haga de un día normal, a un día estupendo, por muy poco que hallas hecho, aunque esto, muchas no lo tienen en cuenta. Pintar en sus caras sonrisas, la mayor de mis pasiones. Lo que era una risilla en clase, ahora puede ser una mirada que acarrea consigo un recuerdo y provoca una carcajada descomunal, que, obviamente, llena de alegría hasta a aquel que no sabe sonreir.
Y, respecto a esto último, y haciendo un paréntesis en la entrada, no soy capaz de comprender cómo gente con vidas felices, estupendas, que tienen todo lo que alguien podría desear y más, son tan desagradecidos de ir lamentándose de todo, con una cara totalmente seria, mezclada con un poco de tristeza, desagradecidos, si, porque considero las sonrisas parte de nosotros, la llevamos siempre, aunque nunca las saquemos a relucir. Soy capaz de entender un día malo, o una semana horrible, por que yo las he tenido, pero, ¿para tanto? lo dudo.
En fin, volviendo a ellas. Lo he repetido, lo repito y lo repetiré las veces que hagan falta, si, ellas son mi pilar fundamental. Por ellas, saltaré todas las vallas, vayan donde vayan. Que me da igual el lugar si es a su lado, si me cogen de la mano y me dicen "Andrea, vámonos!", me voy donde me digan, pero que me prometan que no me soltarán nunca. Son mi faro de Alejandría y consiguen que elimine la tristeza en un suspiro, con sonrisas, con palabras y con abrazos sobrevivo, me sostienen entre todas y hacen que un día malo, agradezca que las tengo, que las tengo a mi lado.
Son todo lo que tengo, me alegran, me evaden, alejan las tinieblas y me resucitan siempre, a cada paso, estan ellas, cuidando de mí, ellas mi suerte. Si, puedo parecer demasiado fuerte, pero soy lo mas sensible que hay, sin duda. Lloro por absolutamente todo, aunque la mayoría de las veces lo hago por cosas que no merecen la pena ni mucho menos, esas veces que se te saltan las lágrimas, simplemente porque estás feliz, por que con un simple "te quiero" te demuestran que están ahí, alomejor no de cuerpo presente, pero es que me abrazan desde la nada, y es una sensación de saber que después de toda tormenta están ahí, como un rayo de sol, y te consuela el saber que han resistido contra el temporal, y puede que solo para sacarte una sonrisa cuando vuelves a abrir los ojos.
                               
                        Componen la banda sonora de esta tragicomedia.

viernes, 3 de febrero de 2012

De tanto que tropiezo, ya sé como caer.

¿Alguna vez habéis tenido esa sensación de qué no sabéis que vais a hacer con vuestra vida? Eso mismo me ocurre a mí.
El año que viene 4 de mis esenciales se van y eso implica que ya no podré pasar los patios con ellas hablando, ni riéndonos de estupideces, ni las clases de inglés haciendo el payaso, ¿por qué? por que ya no estarán. Y, por dos de ellas, en parte me alegro, por que se van pero para hacer algo que quieren, algo que las vendrá muy bien en un futuro, y me alegro por ello, por que son mis amigas y solo quiero que sean felices y si lo tienen que ser estando lejos de mi, no me importa, solo me importan ellas. Respecto a las otras dos, llevo una vida entera con ellas, y sinceramente, se me va a hacer cuesta arriba eso de no verlas, pero esto es así y no hay manera de cambiarlo.
Y sí, a mi lado se quedan muchas pero esto es como una pequeña construcción y cada pilar es una de ellas, y, por muy consistente que sea la estructura, si faltan 4 pilares, nunca es lo mismo. Es como la muñeca a la que la falta un brazo, o tiene el pelo mas corto de lo determinado, que nunca volverá a ser igual de bonita que era antes, hasta que eso se recupere.
Me considero amiga de mis amigas, unas mas y otras menos, pero siempre amigas. Intento estar a cada momento a su lado, en cada bajón ahí, ayudándolas a levantarse, por que no hay otra opción, todo es así, siempre. Si te caes, ahí estan tus reales para ayudarte a recomponerlo todo. Caes, te levantan, caes, te levantan, caes, te...¡ZAS! hasta que un día caes, y te das cuenta de que ya no están, que se han ido. Pero físicamente solo, no de tu lado, por que estoy segura de que es una de las cosas que nunca nadie me podrá arrebatar, el recuerdo de mis amigas, de tenerlas siempre a mi lado, por muy lejos que estén. Y se van, y tú, ¿qué se supone que tienes que hacer? las personas no estamos programadas para estas cosas, es mas, no creo que estemos programadas para absolutamente nada pero la experiencia te hace aprender. Y, volviendo al tema, en esos momentos, ¿qué haces? ¿te vienes abajo y rompes a llorar? ¿qué es lo que harían ellas? No lo sabes, las conoces, han estado siempre a tu lado, pero no tienes ni idea. Piensas que lo que harían seria tirar para alante, porque no hay ninguna otra solución y, cuando lo intentas, cuando intentas volver al camino, volver a tus hábitos de antes y volver a ser la misma, lo recuerdas, las recuerdas, recuerdas que no están agarrandote la mano y diciéndote "Andrea, no te preocupes, aquí me tienes, aquí estoy, de tu mano" y, os puedo asegurar que es una de las sensaciones mas dolorosas que he vivido y que pronto, volveré a vivir.